This looks fun: Sunday sites. There’s a new session this next Sunday and I’ll try to attend.

¿Qué estás leyendo? / What are you reading?

Thanks!

«Puedo tocar algo de clarinete tambien y ahi un poco compenso» · Borrón y cuenta nueva (de Tumblr) · Documenté tres de mis proyectos favoritos: Enfont Terrible, Kindle to Are.na y Map with Me. La versión online de este último proyecto volverá a estar online en breve con algunas novedades · Si me escribiste para que te enviara una pegatina: buenas noticias, está de camino.

I’m giving away some of my Yee-haw! stickers to friends and readers of this blog (is that a thing?). Find how to get one here.

Tardis invitational · El Noa Noa · Pegando pegatinas · SlowMoving with S.

Yee-haw! - April 28, 2022

Inspirado por este tutorial de Everest Pipkin implementé un sistema para subir imágenes desde mi ordenador a esta página sin intervención divina o humana y aproveché para volcar mi multipremiada if I may say so colección de gifs que estaba cogiendo polvo aquí · Después de comer, y animado por la ausencia de ese granizo traicionero tan típico de Barcelona en abril (¿qué? ¿que no es normal? bueno, mira, yo qué sé, yo hablo de lo que veo), fui dando un paseo a mi cafetería de confianza con la intención leer y cafeinarme al sol, pero por un desgraciado error humano, demasiado humano, parte del contenido acabó distribuido por toda la calle. Sin perder el ritmo o la compostura repetí la misma operación (la de comprar otro café, no la de ensuciar la calle) en una cafetería diferente, busqué un hueco en una de las plazas del barri y terminé de leer Artforum, un librito de temática ridícula (en el buen sentido) en el que su autor, César Aira, revela la relación obesiva que tiene con la revista de arte contemporáneo Artforum. Me encantó · Por la tarde salí a pasear y volví a casa con uno de los Dovlátov que ha publicado Fulgencio Pimentel.

Many people don’t want to quit because they worry: without my Twitter account, who will listen to me? In what way will I matter to the world beyond my apartment, my office, my family? I believe these hesitations reveal something totally unrelated to Twitter. I don’t have words for it, exactly, but if you find yourself fretting in this way, I will gently suggest that it’s worth questing a bit inside yourself to discover what you’re really worried about.

Robin Sloan, The lost thread

Supersaurio · Black abyss en sueños · Artforum en la Placeta de Sant Miquel · Parc Güell, libros y helados con AS · The Eyes of the Skin · I tried 500 years of Haircuts · «Jaja siii. Pero todxs me temen» · Händelse vid bank.

For the latter part of his career, Cutler lived on his own in a flat on Parliament Hill Fields, north London, which he found by placing an ad in the New Statesman saying “Ivor Cutler seeks room near Heath. Cheap!”. There he would receive visitors, and his companion Phyllis King, in a reception room filled with clutter, pictures and curios, including his harmonium, some ivory cutlery (a pun, of course) and a wax ear stapled to the wall with six-inch nails - proof of his dedication to the Noise Abatement Society, because of which he forbade his audience ever to whistle in appreciation at his work. The bicycle was his preferred mode of transport, its cow-horn handlebars in the sit-up-and-beg position in line with his Alexander technique practice.

Ivor Cutler