Halli, hallo, lectores y lectoras de esta newsletter de baja intensidad y aún más baja frecuencia que llega cuando menos te lo esperas (como un estornudo, como la muerte).
Si no sabes por qué estás aquí, ya somos dos. Y si deseas darte de baja porque no aguantas mis tonterías, puedes hacerlo pinchando en el enlace que encontrarás al final de este email.
Vale, dicho esto, te escribo para presentarte un nuevo proyecto en el que he estado trabajando en las últimas semanas: Book Saboteur.
Voy a probar una cosa durante un tiempo: inspirado por las open office hours de Zach Lieberman, los cafés virtuales de Carly Ayres, y el miedo a la muerte, he decidido abrir mi calendario para hablar con quien quiera. Así que si te apetece charlar virtualmente conmigo durante un rato de lo que sea (proyectos personales, programación creativa, diseño, ilustración, cine, fotografía) puedes usar este formulario para reservar un hueco en mi agenda.
Sin noticias de GH. Estreno la FM10 en Canet de Mar, en plena golden hour. Luego en casa me llegan las fotos que saqué con la Canonet que le compré a Bellamy hace años y que me ha acompañado en casi todas las salidas a la calle de las últimas semanas. Las imágenes son mejores que la última vez que usé una analógica, pero tengo que seguir metiendo moneditas y probando porque aún hay mucho que aprender. Captain Volkonogov Escaped parecía una opción entretenida para una noche de viernes tranquila pero no, decepción. Yasujirō Orzu no se rinde.