A nueve días para Berlín y tras un mes sin pasar por aquí, continúo en órbita descendente y sin visos de que vaya a remontar el vuelo. Me distraigo de mis pesares mediante una combinación de películas, lecturas y el desarrollo de una pequeña app con la que estudio alemán y otras cosas. Sospecho que soy su único usuario, pero no me importa: si una aplicación puede ser una comida casera, también puede ser un bocata que te preparas para ver una peli solo en casa.

Fagofobia