Por la mañana termino «El Kremlin de azúcar», mi segundo Sorokin después de «El hielo» que me leí hace unos años. De este libro me maravillan las piruetas con el lenguaje, la forma sutil e indirecta de describir la tecnología futura y la variedad de estilos de cada relato; además, admiro la pasión del autor por las frases largas y las enumeraciones exageradas (una de mis obsesiones, que también colecciono). Aun así, siento que necesitaría estudiar la historia de Rusia para apreciar mejor el subtexto y muchas de las referencias a la cultura del país ✦ Después de comer, planes en Blanes: visitamos el jardín botánico más bonito en el que haya puesto los pies. Me llevo la Canonet y también grabo vídeos que quizá comparta por aquí más adelante ✦ Erica sube a su blog viñetas de nuestras increíblemente ridículas aventuras juntos.